jueves, 19 de junio de 2014

Arte, Moda y Tecnología en la muestra de Charles James


Hacía muchos años que no visitábamos New York pero tuvimos la suerte de poder hacerlo coincidiendo con la muestra del Metropolitan Museum "Charles James, beyond fashion".


Entrada al Anna Wintour Costume Center


Todas las muestras de ese museo son siempre fantásticas, pero la  producción de esta exhibición es impresionante: recorre dos enormes salas en penumbra, con tarimas que pueden rodearse para ver los vestidos desde todos los ángulos, mientras manos robóticas dotadas de cámaras, scanner y Rayos X nos muestran el interior de cada pieza con una minuciosidad exquisita. No solamente se pueden admirar vestidos emblemáticos en un estado de conservación impecable, sino que pantallas de video muestran la manera en que fueron concebidos desarmando virtualmente pliegues y costuras hasta mostrar su secreto: la moldería.

No sólo para quienes estudian diseño es iluminador ver el recorrido a la inversa desde un vestido impactante a las formas casi abstractas de su concepción, como sucede con las obras de arte más geniales, ese desarrollo muestra que la belleza se sustenta casi siempre sobre ideas simples. Los videos finalizan mostrando cómo los moldes en forma de triángulos o círculos se unen y se posan sobre el hilo del género con la liviandad de una mariposa, uniendo la elegancia de las formas y la riqueza de los materiales a la sabiduría del saber hacer.

Pueden ver lo que les contamos en este link del New York Times:


Charles James amaba las formas femeninas de las mujeres bellas (y ricas!) que vistió, pero amaba también dotar de bellas formas a aquellas con quienes la Naturaleza no había sido tan generosa, por eso dicen que verlo construir un diseño directamente sobre un cuerpo era una experiencia única. Y llevarlo puesto parece que también: quienes fueron afortunadas de llevar sus vestidos hablan de su sensualidad. 



James creó en 1938 uno de sus vestidos más famosos a partir de un género de seda que rodea las piernas envolviéndolas sin mostrarlas en un juego exquisito de sugerencia y recato. James exploraba la imagen personal que tenía del cuerpo femenino trabajando sobre maniquíes desarrollados por él en la búsqueda de un ideal de mujer con una carga erótica que se hace explícita en muchos de sus diseños, pero era además un artista que dibujaba maravillosamente, y esto se muestra en una salita íntima que descubre sus influencias artísticas y familiares. Los diseños de este autodidacta no eran solamente bellos e innovadores desde el punto de vista de la moda, que estudiaba visitando museos, eran también el fruto de una visión a través de un desarrollo matemático y geométrico de los volúmenes, que le permitía saber sobre qué músculo debía apoyar un bretel de manera que un vestido de enorme peso se llevara con natural liviandad.



Charles James se retiró oficialmente en 1958 pero sigue siendo absolutamente moderno y contemporáneo. Lo impactante de cada una de sus creaciones es por sobre todo el concepto, el reto estilístico en la construcción, compleja y a la vez exenta de toda superficialidad, como el famoso vestido que diseñó en 1929: se abrochaba con dos clips y la mujer podía ponérselo (o quitárselo!) estando en el asiento trasero de un taxi! Pero estos vestidos de tul vaporoso y seda satinada aunque no lo parezcan a primera vista, también profesan una profunda austeridad, la misma en la que James vivió cuando trabajaba en un simple cuarto de hotel, cortando sobre una tabla apoyada en su cama de la habitación 624 del Hotel Chelsea.

La muestra continúa hasta el 10 de Agosto, te damos el link oficial del Metropolitan



Pero si no podés viajar te esperamos en La Percalina: nos trajimos el libro!


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